19. EL CAJÓN DE PRIMITIVO

01
Empiezo a escribir desde las 9 de la mañana, a ratos y a escondidas. Como siempre, soy el primero en llegar. Por ahora iré anotando los incidentes del día a medida que ocurran y los numeraré para no confundirme. Sí, ya sé, no niego la cruz de mi parroquia, tengo alma de contador.

02
Revisé el cajón de Primitivo, sigue cerrado con llave. Tendrá que venir hoy y hablaré con él. Le diré lo que vi y me dirá algo, no me puede dejar así.

Han llegado todos ya, excepto Primitivo. Harold está nervioso. Tengo que hablar con él, pues me es imposible sacar adelante todo mi trabajo y el de Primitivo. Aunque me ayuden Susan y Peter (que en realidad, más que ayudarme, estorban).

03
He hablado ya con Harold. Tampoco sabe nada de Primi. Ha intentado llamar a su casa y no responden. Entiende mi punto de vista, pero me dice que no hay otra opción. Tendré que hacer mi trabajo y el de Primitivo. ¿No es una injusticia?

04
¡Primera sorpresa fuerte del día! Me ha llamado Primitivo para pedirme otro gran favor, y sigo siendo su hermano. Me pide que a la hora del almuerzo, cuando no haya nadie, abra el primer cajón de su escritorio y ponga lo que ahí hay (no especifica nada) en una mochila azul que se encuentra en los sanitarios; que por favor, mi hermano, me la lleve a casa y él pasaría por ella después. Me ofrece una gratificación económica la cual, por supuesto, rechazo.

Le digo que me espere, me levanto, reviso el cajón y le digo que está cerrado con llave. Me dice que la llave está en la mochila. Le digo que haré lo que me pide a la hora del almuerzo y muy, muy agradecido, se despide.

05
Harold se ha dado cuenta de que me acerqué al lugar de Primitivo. No me quita la vista de encima. Peggy, por primera vez en mucho tiempo, me sonríe. Hoy ha venido sin sostén otra vez. Dios mío, no puedo evitar mirarla. Es una tortura. No soy bueno para lidiar con varias emociones al mismo tiempo.

06
A la hora del amuerzo, aprovecho para hacer lo que Primitivo me pide. Voy a los sanitarios y en efecto, encuentro una mochila azul en los lockers. En una de las bolsas laterales de la mochila hay una llave. Regreso al área de trabajo con la mochila.

07
Susan se ha quedado a almorzar en su escritorio, así que tengo que estar muy atento. En el momento en que baja al baño, voy al escritorio de Primi, lo abro y ¡oh sorpresa! El cajón está vacío. No hay nada. Ni un lápiz, ni una pluma, ni un clip, nada. Zip. Zilch. Zero. ¿Me estoy volviendo loco? No, para nada. En ese cajón había una fortuna.

Hice mis cuentas. Por lo menos, un millón de dólares en billetes de 100. Mi cálculo es, desde luego, a ojo de buen cubero, ya que sólo alcancé a ver la totalidad. Habría unas siete filas, cuatro columnas y cinco pilares de paquetes que serían, según mis cálculos, de 100 billetes cada uno.

08
No me queda nada por hacer excepto esperar. Primitivo me llama a media tarde. Le digo lo ocurrido y me da las gracias, explicándome que ya no es necesaria mi ayuda. Finjo no saber lo que vi la semana pasada, me hago el loco y asunto terminado.

09
Harold nos anuncia que Primitivo ha renunciado a la firma y que no regresará más. Esta misma semana entrará alguien en su lugar. Después habla en privado conmigo y me dice que deje de hacer lo de Primitivo, que me concentre en mis cuentas. Me pregunta cosas de Primitivo que no sé. De pronto, Harold ha pensado que soy el confesor del cubano.

Me quedan muchas preguntas.

¿Qué ocurrió con el dinero? ¿Qué ocurrió la noche del viernes?
¿De dónde salió? ¿A quién le pertenece?
¿En qué clase de lío está metido Primitivo, un hombre de familia, sano, y sin vicios?
¿Qué hizo Primitivo la noche de su supuesta aventura erótica?
¿Qué papel juega su esposa?
¿Por qué me involucra en sus enredos?

Tendré que pasar otra noche en vela tratando de responderlas. En fin, mañana será otro día.

2 comentarios:

40añera dijo...

Coñe! pos que habra hecho el primitivo?

Mercedes Ridocci dijo...

¿Cuanto tiempo habrá que esperar para tener la respuesta a todas estas preguntas?

Extrañaré mi café matutino acompañada de "la palabreria" de Pedro.

Espero que vuelvas pronto

Un abrazo