DE ÚLTIMO MINUTO

El último minuto de cada hora también tiene sesenta segundos. Mi madre me llamará para que baje a cenar y mi padre llegará de trabajar cansado y malhumorado, como siempre. Espero a que las cosas mejoren en el colegio. Espero, todo el tiempo espero algo. A veces, la sensación es más fuerte, sigo esperando a decidir que quiero ser cuando sea mayor y me consuela saber que no corre prisa, que para todo hay tiempo. ¿Cuántas veces he escuchado que hay más tiempo que vida? Tal vez soy tan cínico que sigo esperando a que la vida decida por mí. He oído que las peores decisiones, son las que uno no toma, que los peores momentos sobrevienen cuando un agente externo decide por nosotros, pero no estoy seguro que eso sea cierto. Nunca nadie decide que va a vivir, la vida es un segmento de tiempo que existe sin que el sujeto decida nada, es un accidente y no es precisamente peligroso, ¿o sí? Al menos para mí no lo ha sido.
Es curioso, la muerte es el éxtasis de la espera. Cuando murieron mis padres me enfrenté a la muerte, pero sólo teóricamente. Para alguien que vive, la muerte no existe. Lo entiendo ahora, desde donde me encuentro es más fácil. No sé en qué momento dejaré de vivir ni cuándo entraré al mundo de los muertos. Cómo cambia el tiempo desde aquí. Cada segundo es eterno. Y yo pensaba que con la edad, el tiempo transcurría cada vez más rápido, para compensar lo que uno va perdiendo. No creo estar viviendo mi vida de nuevo en un instante, como dicen que ocurre al morir, y tengo la certeza absoluta de que me estoy muriendo. Lo empiezo a entender, mi contradicción es simple, no quiero llegar y me urge llegar. No tiene sentido, este trance se hace largo, muy largo, me hace desear lo que nunca en mi vida he deseado: llegar al final. Desgraciadamente, esperar es lo único que me queda. La vida es eso: ir cerrando las puertas que uno va abriendo. Hasta que llega la última. Aunque sienta que en cualquier momento. mi madre me llamará para que baje a cenar.

9 comentarios:

claudia dijo...

Inquietante este cuento. Espero que sea un cuento.

besos.

Nieves LM dijo...

Pues sí que es inquietante.

Jo Grass dijo...

¡Qué cierto es eso de que las peores decisiones son las que uno no toma, y son los agentes externos los que lo hacen por tí.
Qué viaje desasosegante planteas aquí. Entiendo que forma parte de la angustiosa existéncia adolescente?
Muy bueno,Raúl. Echaba de menos tus palabrerías!
besos

Sol Mar y Agua dijo...

DIÓGENES LAERCIO: Carta a Herodoto, 29.

Que se fundamenta en los tres principios siguientes: a) nada puede nacer de la nada; b) nada puede reducirse a la nada; c) el Todo (el Universo) siempre ha sido tal y como ahora es y siempre será de la misma manera.

¿en verdad solo somos actores de un teatro o un guión cinematográfico?
y tú y yo estamos predestinados a participar en algo...
Me asusta y aligera mi equipaje de viaje, el divagar para
Andar, caminar, correr por diversas partes y lugares. Sin decidir.
Y sin embargo es más intimo el volar en jet privado...leer más ahí.

Olga Cánovas Galindo dijo...

Inquietante palabrería la tuya. Pero la vida es así, está llena de contradicciones, es una constante prueba que hay que superar para llegar al final. Pero, ¿hacia adonde nos dirigimos? quizás a ninguna parte. A diario lucho con la contradicción de saber que me quiero quedar y la curiosidad, también, de saber que hay detrás de esa última puerta. Y mientras se pasa la vida...
Saludos,
p.d. me gusta el lugar y tus cortos "TARDE MAL Y NUNCA"

Mercedes Ridocci dijo...

De este escrito me llama la atención "la inmovilidad en el tiempo". La reflexión del adulto, que parece estar esperando la muerte, es una continuidad de la del niño, de hecho "la madre le llamará para que baje a cenar".

Por otra parte el personaje desnuda su alma, asumiendo sus dudas, sus miedos y sus contradicciones.

Continua escribiendo:
Como dijo Pessoa: La literatura como las demás Artes son la confesión de que la vida no basta...

40añera dijo...

Tu palabrería me turba Raul, me deja un ágrio sabor de boca.
Un besote

LadySuchard dijo...

Mejor sería que esa última puerta no nos pillase esperando, a mí que mi pille corriendo calle abajo, riendo, soñando, jugando... que me pille sin aliento extenuada de tanta vida.
Un fuerte abrazo Raúl.

Las Espirales de Brígida dijo...

Conmovedor e inquietante Raúl, abrazo